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COLUMNA DE OPINIÓN

Por una sociedad más compasiva: Reflexiones tras una tragedia

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Hoy me encuentro frente a mi teclado con el corazón pesado y la mente aturdida por la reciente tragedia que ha sacudido a nuestra comunidad en Alto Paraná. La noticia del suicidio e infanticidio de una joven viuda y sus dos hijos pequeños ha dejado a todos nosotros atónitos y con un profundo sentimiento de dolor y desconcierto. Sin embargo, más allá del impacto emocional inmediato, esta terrible pérdida nos obliga a reflexionar sobre las fallas sistémicas que permitieron que esta tragedia ocurriera.

En primer lugar, es imperativo reconocer el papel crucial que desempeñan las políticas de salud mental en nuestra sociedad. La falta de acceso a recursos y apoyo adecuados para personas que enfrentan desafíos psicológicos es una realidad que no podemos ignorar más. La salud mental no debe ser un lujo reservado para unos pocos privilegiados, sino un derecho fundamental al que todos deberíamos tener acceso. Es hora de que exijamos cambios significativos en nuestras políticas de salud mental, asegurando que todas las personas puedan recibir el apoyo y la atención que necesitan para enfrentar sus luchas internas.

Además, es vital abordar de manera más efectiva la prevención del suicidio, especialmente en situaciones de violencia familiar. Nadie debería sentirse tan desesperado y desamparado como para tomar una decisión tan devastadora como quitarse la vida y la de sus propios hijos. Es evidente que fallamos como sociedad al no brindar el apoyo y la protección necesarios a esta joven mujer y a sus hijos en su momento de mayor vulnerabilidad.

La negligencia del Ministerio Público en este caso es imperdonable y refleja una falta de compromiso con la protección de los derechos humanos más básicos. No podemos permitir que situaciones como estas pasen desapercibidas o sean ignoradas por las autoridades pertinentes. Exigimos respuestas y acciones concretas para garantizar que casos como este no se repitan en el futuro.

Esta tragedia nos recuerda la importancia de ser una sociedad más compasiva y solidaria, donde cada individuo se sienta valorado y apoyado en sus momentos de mayor necesidad. Debemos trabajar juntos para construir un mundo donde el amor y la empatía prevalezcan sobre el odio y la indiferencia. Que la memoria de esta joven mujer y sus hijos nos inspire a tomar medidas concretas para crear un futuro más justo y compasivo para todos.

En memoria de quienes ya no están con nosotros, y en solidaridad con aquellos que luchan en silencio, comprometámonos hoy a ser agentes de cambio y esperanza en nuestro mundo.

Las opiniones vertidas en este espacio son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no representan necesariamente el pensamiento de NOTICDE.

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COLUMNA DE OPINIÓN

La voz de los niños en la protesta: ¿Justicia social o explotación? 

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Este jueves 30, varias protestas protagonizadas por escolares han generado un debate en Ciudad del Este. Los directivos de la Asociación de Educadores del Este (AEDE) convocaron a estos niños y niñas a manifestarse contra la falta de provisión de la merienda escolar, una situación penosa que afecta directamente su bienestar y desarrollo. Las imágenes audiovisuales de estos menores, difundidas por la AEDE, han generado opiniones divididas. Quiero compartir mi perspectiva sobre este controvertido tema. 

Por un lado, no puedo ignorar la profunda injusticia que representa la falta de merienda escolar. La alimentación es un derecho básico y esencial para el desarrollo físico y cognitivo de cualquier niño. La indignación de los educadores y de la comunidad es comprensible; es inaceptable que nuestros niños se vean privados de una nutrición adecuada en el ámbito escolar. Su protesta es una manifestación legítima de una necesidad fundamental que está siendo ignorada. 

Sin embargo, la forma en que se ha canalizado esta protesta es lo que me lleva a reflexionar. Ver a niños y niñas portando carteles y gritando consignas en videos difundidos públicamente me genera una mezcla de sentimientos encontrados. En primer lugar, reconozco que los niños tienen el derecho a expresar sus opiniones y a ser escuchados en asuntos que les afectan directamente, según lo estipulado por la Convención sobre los Derechos del Niño. Su voz, en este caso, es crucial para visibilizar una problemática urgente. 

A pesar de esto, debemos ser cautelosos. La ley es clara en cuanto a la protección de la imagen y la privacidad de los menores. Exponerlos públicamente en protestas puede vulnerar su derecho a la intimidad y hacerlos susceptibles a situaciones de riesgo y explotación. La intención de la AEDE puede ser noble, pero la metodología utilizada podría estar cruzando una línea peligrosa. 

Es esencial considerar si los niños participaron en esta protesta de manera voluntaria y con un consentimiento verdaderamente informado ¿Entendieron completamente el propósito de la manifestación y sus posibles consecuencias? ¿Se les brindó la opción de no participar sin ninguna forma de presión? Estas son preguntas que debemos hacernos para garantizar que no estemos instrumentalizando a nuestros niños por una causa, por más justa que esta sea. 

La respuesta a la falta de merienda escolar requiere acción inmediata y eficaz por parte de las autoridades. Pero debemos ser responsables en cómo involucramos a nuestros niños en estas luchas. Su participación debe ser segura, protegida y respetuosa de sus derechos. Como sociedad, tenemos la obligación de encontrar un equilibrio entre darles voz y protegerlos de cualquier forma de explotación o vulnerabilidad. 

Concluyendo, la protesta de los escolares deja en evidencia una grave falencia en nuestro sistema educativo y de protección social. Pero también nos desafía a reflexionar sobre los métodos que utilizamos para luchar por nuestros derechos. Los niños son nuestro futuro y debemos cuidarlos en cada paso del camino, asegurando que sus voces sean escuchadas sin comprometer su seguridad y dignidad. 

Es momento de que las autoridades de la gobernación de Alto Paraná tomen cartas en el asunto y provean la merienda escolar necesaria. Y es también momento de que, como sociedad, repensemos la forma en que involucramos a nuestros niños en la lucha por un futuro mejor. Porque al final del día, su bienestar debe ser nuestra máxima prioridad. 

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COLUMNA DE OPINIÓN

Una cárcel con rostro humano

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La llegada del Lic. Benjamin Ozuna a la dirección de la penitenciaría regional de Ciudad del Este marcó un punto de inflexión en la historia de esta institución. Heredando un panorama desolador, con una infraestructura sobrepasada por la superpoblación y una cultura de corrupción arraigada, Ozuna se enfrentó a un desafío monumental. Sin embargo, en lugar de sucumbir ante la magnitud del problema, optó por abordarlo con determinación y empatía.

Al heredar una penitenciaría que era sinónimo de corrupción, Ozuna se propuso transformarla en un espacio donde la dignidad y los derechos humanos fueran prioridad. Su enfoque en mejorar las condiciones de vida de los internos, garantizar atención médica adecuada y promover actividades de rehabilitación y recreación, ha demostrado que es posible gestionar una institución penitenciaria con un enfoque humanitario.

A través de su liderazgo, Ozuna ha logrado involucrar a diversos actores sociales y políticos en la búsqueda de soluciones para los problemas estructurales que aquejan al sistema penitenciario. Su capacidad para establecer alianzas estratégicas y su compromiso con la justicia social han sido fundamentales para implementar cambios significativos dentro de la penitenciaría.

Es importante reconocer que el camino hacia una cárcel con rostro humano está lejos de ser fácil o exento de desafíos. Sin embargo, el ejemplo del Lic. Benjamin Ozuna demuestra que, con voluntad y un verdadero compromiso con los derechos humanos, es posible transformar incluso las instituciones más corroídas por la corrupción y el abandono.

En un contexto donde la justicia y la humanidad parecen estar en constante conflicto, el trabajo del Lic. Benjamin Ozuna nos recuerda que la verdadera rehabilitación y reinserción social solo pueden lograrse a través del respeto a la dignidad y los derechos fundamentales de cada individuo, incluso aquellos que han cometido errores graves.

La cárcel con rostro humano que Ozuna está construyendo es más que un ideal; es una necesidad imperiosa en una sociedad que busca la justicia y la reconciliación.

Su labor no solo beneficia a los internos y al personal penitenciario, sino que también nos desafía a todos a reflexionar sobre el tipo de sociedad que queremos construir, una en la que la compasión y la empatía sean los pilares de nuestra convivencia.

Benja, como es conocido, está haciendo un excelente trabajo.

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COLUMNA DE OPINIÓN

Los cortes de energía que exasperan a Ciudad del Este

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COLUMNA DE OPINIÓN: Ciudad del Este y sus municipios vecinos se encuentran sumidos en un ciclo interminable de cortes de energía eléctrica que han llevado a la población al límite de su tolerancia. En medio de temperaturas abrasadoras que superan los 40 grados, y una sensación térmica que parece no dar tregua, los habitantes de esta región se ven obligados a enfrentar diariamente una situación insostenible.

Las redes sociales se han convertido en el escenario principal donde la ciudadanía vuelca su frustración y descontento. Los mensajes cargados de sarcasmo y resignación evidencian la impotencia de una población que, a pesar de contar con dos poderosas hidroeléctricas en su territorio, sigue padeciendo la falta de suministro eléctrico de manera constante.

Es un hecho irrefutable que la zona alberga a gigantes de la generación de energía, entre ellas la monumental Itaipu, la mayor hidroeléctrica del mundo. Sin embargo, la paradoja reside en que, a pesar de esta capacidad de generación, la falta de electricidad persiste como una constante ¿Dónde radica entonces el problema?

La respuesta apunta directamente hacia la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), la entidad responsable de la distribución de energía en el país. Las promesas y anuncios de mejoras en el sistema realizados por esta institución han resultado ser meras palabras vacías que no han logrado calmar el malestar creciente de la población.

El hartazgo de los ciudadanos es comprensible y justificado. La falta de una respuesta efectiva por parte de las autoridades competentes ha llevado a una sensación generalizada de abandono y desamparo. En una época donde la tecnología y la electricidad son fundamentales para el desarrollo y bienestar de las personas, encontrarse a oscuras en pleno siglo XXI es simplemente inaceptable.

Es hora de que las autoridades asuman su responsabilidad y tomen medidas concretas para resolver esta situación. La población exige soluciones reales y tangibles, no más promesas vacías. Es imperativo que se lleven a cabo inversiones en infraestructura, mantenimiento y modernización del sistema eléctrico para evitar que Ciudad del Este continúe sumida en la oscuridad.

La falta de una solución inmediata no solo afecta el bienestar de los habitantes de esta región, sino que también pone en riesgo su seguridad y desarrollo económico. Es momento de poner fin a este ciclo de apagones y garantizar un suministro eléctrico estable y confiable para todos los ciudadanos. El futuro de Ciudad del Este depende de ello.

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